En estos tiempos en
donde la tecnología se establece más en nuestra rutina, las empresas han tenido
que adaptarse a los cambios y crear estrategias utilizando las redes sociales
como canal de comunicación. Al utilizar estos medios, la marca puede enganchar
al usuario y recibir la retroalimentación inmediata que tanto espera el
ofertante del producto o servicio. Kevin Roberts define el Lovemark como “el
símbolo distintivo que une a una empresa con los deseos y aspiraciones de sus
clientes. Esa conexión emocional que permite salir a conquista el mundo y tomar
la ofensiva.”
En consecuencia, tener
presencia en las redes sociales conlleva a poseer un equipo o persona que
gestiones los contenidos que conecten con los usuarios permitiéndoles conocer
más sobre el producto, intercambiar opiniones, solicitar información,
participar en juegos y dinámicas que fidelicen al cliente. La empresa contrata
a un community manager que es aquella persona encargar de administrar las
comunidades virtuales que posee la organización, Esa persona generará un sinfín
de historias, anécdotas, temas y servicio post compra, otorgándole al usuario
valor agregado, que éste lo premiará con incremento de las ventas,
recomendaciones a conocidos, fidelidad, hasta convertirse en una fan de la
marca o servicio.
Los clientes siempre
quieren ser atendidos de la mejor forma, además requieren canales abiertos de
comunicación para poder expresarse de manera oportuna. Por esta razón, se
considera factible que al tener un community manager administrando
efectivamente las redes puede generar un sentido de pertenencia del consumidor
con la organización traduciéndolo en esa conexión necesaria para amar y
preferir al producto o servicio que adquiere, de los sustitutos o competencia
que se encuentra en el mercado.

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